Medios de comunicación o falta de comunicación?
No mucho me asombra por estos días la falta de comunicación de los medios, la falta de objetividad o imparcialidad de los mismos, esta falta se ve más evidente cuando son referidos asuntos económicos o políticos. Muchos pensadores y políticos del último centenario creen o afirman que ningún país puede considerarse libre mientras sus medios de comunicación tampoco lo sean, ellos creen que dicha libertad es conjunta. Y los que perdemos somos los ciudadanos; quienes encontramos en ellos baja calidad periodística, falta de objetividad y claridad y falta de información; he observado en muchos casos que se utilizan sutilezas para que al ver una información de forma parcial, creamos que pasaron o sucedieron cosas que no han pasado, sistemática utilización de recursos que tienden a confundir al lector.
Siempre me gustaron las noticias y la realidad, y la realidad hace parte de mi día a día y no solo mi realidad, porque eso, los medios nos quieren domados, que nos falte interés por el prójimo, que nuestra realidad no sea la realidad social, política e histórica que vive el país. Desde hace muchos años consumo noticias, y cada día me dan un poco más de asco los medios. Nosotros deberíamos entender que si empieza a faltar agua, todos comenzaremos a tener sed, es así de simple.
Uno de mis hobbies anti-medios es leer el editorial del periódico La Nación, pocas veces he visto desde un espacio tanta disciplina y consistencia en ataques y defensas a intereses que no son los del pueblo. No puedo pasar por este medio sin nombrar a dos de sus periodistas insignia, hombres que causan, o por lo menos deberían causar, rechazo, asco, o algún sinónimo que en este momento no se me ocurre, el que me dá mas asco es Mariano Grondona, heredero de un hijo de puta con todas las letras como Bernardo Neustad, porque nunca está de más decirlo, Bernardo Neustad era un hijo de puta, que mientras su colega Rodolfo Walsh escribía sus cartas abiertas a la junta militar y era desaparecido tomaba champagne tranquilamente con sus invitados obviando la realidad del país, los muertos, los desaparecidos, los torturados y cualquier tipo de derecho básico o humano. Grondona fue uno de los interlocutores del dictador Onganía que derrocará en el 66 al radical Arturo Illia y fue el autor del “Comunicado 150”, una proclama del sector azul de las fuerzas armadas, antes de pasar a hablar del siguiente asunto, me gustaría recordarles algo que dijo Mariano Grondona en Hora Clave, alla por el 2006, día de la muerte de Augusto Pinochet, creo que esta frase ya ni merece o necesita comentarios, indigna solo el hecho de recordarla. “…Si no fuera por Pinochet, Chile sería Cuba. [...]. Yo puedo aceptar que alguien tenga una ideología fascista [...], pero lo que a mí me defraudó realmente, fue que tuviera cuentas en Suiza, eso es inadmisible…”. Solo un enfermo puede decir algo similar teniendo en cuenta la cantidad de hermanos chilenos que fueron torturados o desaparecidos, es una vergüenza decir eso conociendo la Historia del compañero Salvador Allende, muerto, asesinado y acribillado en la casa de la Moneda del país hermano. No podemos olvidar que este señor formó parte de los comandos revolucionarios civiles durante el golpe que derrocó a Perón en el 55.
Si leemos el editorial del periódico la nación nos daremos cuenta de la línea editorial, que no tiene libertad o independencia, porque el compañero de fórmula en este caso para ayudar y secundar a Grondona es nada más y nada menos que Joaquín Morales Solá, son dos personas que a simple vista defienden los intereses de los grupos económicos para los que trabajan, y que en la realidad no hacen otra cosa que traicionar a la patria.
Para terminar quiero remarcar la sección de cartas de lectores, donde supuestamente podemos expresarnos libremente, sin dudas esta es otra gran falacia de este medio. Nunca, jamás he visto publicada una carta de lectores que permita la crítica a las notas de opinión del editorial. Yo mismo he mandando muchas, nunca han sido publicadas. No es extraño de un periódico que apoyo a todas las dictaduras militares que se sucedieron en el país.